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Tú decides a quién le vendes. Eso vive en Cerebro: documentos cortos, en carpetas, que tu asistente lee antes de buscar clientes o escribir un correo. Si Cerebro está vacío, el asistente adivina. Si está bien, acierta más y te pregunta menos.

Qué conviene escribir

Pídeselo así

Entrevístame para escribir mi oferta y mi cliente ideal. Hazme las preguntas de una en una y al final guárdalos en Cerebro.
Lee mi Cerebro y dime qué falta para que puedas buscarme clientes.

Qué hace solo y qué te pregunta

  • Leer Cerebro: solo.
  • Escribir un documento nuevo: solo.
  • Cambiar uno que ya existe: te enseña el texto nuevo completo y espera tu sí. Si alguien lo editó mientras tanto, no pisa el cambio.
Así tu criterio no se reescribe sin que lo veas.

Para ver tu Cerebro

Ábrelo en Brein, en Cerebro, o pídele a tu asistente: «enséñame lo que hay en mi Cerebro».